Hay costumbres que no deberían perderse. Es como dar las
buenas horas al entrar en un lugar concurrido por más personas. Como ceder tu
asiento a una persona mayor, con alguna minusvalía física o una embarazada. No
sólo es por ética o moral, es por educación y empatía.

Es, o era, muy típico en el mundillo motero, realizar una V
con los dedos índice y corazón a modo de saludo al cruzarte con otro compañero
sobre dos ruedas. Es cordial y símbolo de compañerismo, pero últimamente mis
V’s no son devueltas.

Recuerdo en mi pasado viaje a la península ibérica como cada
saludo era correspondido. Incluso tengo grabada en la mente como un hombre en
una moto similar a la mía correspondía mi saludo efusivamente con el puño en
alto a modo de victoria. Fue un diálogo mudo de pocos segundos en el que nos
entendimos a la perfección, ambos cumplíamos un sueño y eufóricos nos lo
hicimos saber.

No sé qué ocurre aquí, pero de 10 compañeros moteros, te
devuelven el saludo 3 o 4. ¿Se están perdiendo las buenas costumbres moteras?
Es cierto también que el casi habitual buen clima de aquí te permite usar la moto
todo el año y, quizás sature a muchos moteros el hecho repetitivo y constante
de ir saludando a todos y cada uno de los compañeros que se cruzan en ruta o,
quizás sea que sí que se están perdiendo esas costumbres que nos identifican y
representan.

Somos moteros, pero no dejamos de pertenecer a una sociedad
cada día más egoísta, individual y aislada. Nos unen cada día más las redes
sociales mientras se ven distanciadas nuestras relaciones más personales con un
café sobre la misma mesa.

Mañana cuando salga con mi moto, volveré a hacer una V con
mi índice y mi corazón al cruzarme contigo que vas sobre una motocicleta y,
volveré a esperar con ilusión tu respuesta, porque si me quedo aferrado al
manillar sentiré que navego en esa fría indiferencia.

Con Alicia Sornosa primera mujer de habla hispana
en dar la vuelta al mundo en moto

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Mi nombre es Matías. Nací un 24 de abril de 1982 en Santa Cruz de La Palma. Después de recorrer algunos rincones de la península ibérica y, regresar otra temporada, a la isla que me vio nacer, tiré el ancla en la isla de Tenerife donde resido actualmente.

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