Las mejores entradas al blog no están publicadas. Ni siquiera están escritas a mano, como borrador en un cuaderno de notas.
Las mejores entradas al blog nunca han visto la luz. Las redacto en mi cabeza, de noche, cuando me acuesto y cierro los ojos. Justo antes de quedarme dormido. Muchas de ellas son efímeras y se desvanecen a los pocos minutos (o segundos) de cerrar los ojos. Suelo quedar atrapado en el subconsciente con relativa facilidad.
En la mañana, cuando despierto, de ellas solo queda una idea o, una sola palabra. A veces, ni si quiera eso. Solo la satisfacción de haber redactado mi mejor post.
Esta entrada nace de una redacción hilada casi a la perfección que hice anoche y, de la que Morpheo decidió devolverme sólo unas pocas palabras. Que modesto puedo ser (nótese la ironía) cuando tengo la cabeza sobre la almohada y, las ideas fluyen como conversaciones ante un espejo. Eres solo tú contigo mismo. ¿Quién te va a debatir si lo que estás exponiendo no tiene pies ni cabeza?. Nadie; lo qué, si no es perfecto, al menos sí que lo hace satisfactorio.
¿Recuerdas esos casetes que grabábamos, «hace mas años que marracuca», y que etiquetábamos con un «música variada» o simplemente «variada»? Metáfora o no, es lo más parecido a esos post efímeros y nocturnos qué pueden ser de la temática, mas variopinta. Incluso, en ocasiones, son tipo popurrí empezando con una temática y acabando en otra, aunque esto es algo que ya me pasa despierto y en el día a día. Acabar una conversación con un; ¿y todo esto a qué venía?… Y, así es como he llegado a esta línea. Porque a veces es popurrí y otras, porque te bloqueas y, no recuerdas qué era lo que querías decir.









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